
La empresa Headchange, bajo el slogan “Si su cabecita ya no sirve para pensar, venga, cámbiela por la de la persona que admira y disfrute de su nueva vida”, le brinda la posibilidad de convertirse en lo que siempre quiso ser.
Es un nuevo negocio que ya está dando que hablar a lo largo y ancho del planeta tierra. Cualquier persona va a poder adquirir su propia cabeza por un precio bastante accesible. Usted va a la sucursal más cercana a su domicilio (están terminando de construir una en Kuala Lumpur, por si a alguno le queda cerca), elige la cabeza de un famoso, científico, filósofo, deportista, equilibrista, mimo, dibujito, personaje histórico y hasta la de algún presidente…y se la lleva puesta!
Además de comprar una cabeza tiene la chance de hacer un trueque por la suya y que quede a la venta (si está muy baqueteada pueden llegar a compactarla o regalársela a los más pobres). La particularidad es que no son caretas, son cabezas reales. Una vez que se la colocaron (mal pensados, les colocaron la cabeza), usted comienza a hablar, pensar, gesticular, gritar, mirar, escuchar y sangrar la nariz como si fuese ese personaje que ahora es. Usted ya no es usted. Es lo que eligió ser. Y de regalo…una careta de lo que quiera, como escuchó señor/a, una careta de-lo-que-quie-ra.
¡No se olvide que usted siempre elige en Headchange! Es una oportunidad para no perderse. Hay una variedad increíble: arriba de sus hombros puede calzarse la cabeza de ET, la del Dr. House, la del cantante de Vilma Palma e Vampiros o la de Jazzy Mel (una vez en el jardín interpreté al cantante de esta banda rapera...hasta tengo fotos haciendo piruetas en el piso con el pañuelo en la frente). También puede llevarse la cabeza con los dientes partidos de Ximena Capristo, una con la máscara de Batman o del Zorro.
Está la del Negro Oro cantante, la de Cristina Fernández de Kirchner (de esta deben sobrar, ya que nadie la debe querer comprar por temor a represalias), la de Hugo Varela, la de Nietzsche, la de Ken el novio de Barbie, la de Barbie. En vidriera estaba la “Barbie activista de Greenpeace”, “Barbie podóloga”, “Barbie en la playa”, “Barbie prostituta” y muchas más. Me gustó mucho la del Indio Solari y una de Pier Nodoyuna, (sí, el de los Autos Locos, el mismo) Que flash ser Pier Nodoyuna. Está la de ¡piquete D’elia! señores, y si no me equivoco estaba agotada.
Ah, y si quiere, puede transformarse en Aníbal o Carlos o Alberto Fernández. En cuanto a estas, como los funcionarios tienen el mismo apellido, les hacen descuento por llevar las tres. La macana es que para cambiarla cada tanto hay que volver a abonar por el mantenimiento. Nada es gratis, todo se paga, nadie regala, todos miran como usted saca la plata de los bolsillos.
Les muestro que cabezas hay para comprar:
Cristina Fernández de Kirchner: con los nervios del cerebro conectados a su cuerpo y la cabeza en su lugar usted puede comenzar a cantar marchas de protesta contra los del campo. Se puede subir al atril presidencial luciendo sus joyas extraídas de un mar de perlas de Singapur y una cartera Louis Vuitton. Ahora, si llega a su casa de Olivos y se encuentra con Néstor tratando de arrebatarle la boca de un beso, pero mirando cómo se mueve la cortina, milonga! A llorar a la iglesia (igual en el altar episcopal mucha bola no le van a dar porque no la quieren ni ver). Precio: u$s10.000 (está cara por la suba de la soja)
Oscar “el Negro” González Oro: que feliz se va a sentir. Morochito guapetón, se puede dejar la chiva candado o piel de bebé, como más lo desee. Va a poder conducir un programa de radio o jugar al truco con “Susana photoshop” en Postdata Vivo, en las noches de C5N. Pero por favor, no cante. Le pueden llegar a sacar la cabeza por negligencia y mal usufructo. No cometa errores. Precio: lo que quiera pagar, ya la estaban por regalar.
Ximena “la negra Capristo”: esta cabeza viene con un combo especial: si abona un 10% más, se lleva las bubbies y nalgas de regalo. Pero todo tiene sus pro y sus contras: esta partida de productos salió fallada. Viene con las dos paletas rotas después que pasaron por el muro ese que hace alarde el cantante de Reggae. Precio: u$s2.000
Nietzsche: se cansará de mirar todas las noches a Tinelli y podrá decir “Sigue habiendo cándidos observadores de sí mismos que creen que existen certezas inmediatas, por ejemplo yo pienso, o, -y ésta fue la superstición de Schopenhauer-, yo quiero: como si aquí, por así decirlo, el conocer lograse captar su objeto de manera pura y desnuda, en cuanto cosa en sí, y ni por parte del sujeto ni por parte del objeto tuviese lugar ningún falseamiento.” Precio: u$s15.000
Ken: este es bárbaro. Cómo la cabeza es retornable, puede cambiársela fácilmente por otra similar pero rubia, con las pestañas más erizadas al estilo Jorge Ibañez. Puede ser castaño, con la naricita parada y los labios gruesos, o los cachetes coloraditos como Mati Blanco. Y este también viene con un combo: por unos dólares más se lleva una parejita de barbies lesbianas australianas con la tabla de surf bajo el brazo, dispuesta a prolongarle la vida. Precio: u$s14.000
Si quieren saber más acerca de estos ofertones, pasen por el local de Headchange ubicado en lkajsdoajsda 1546, Cod. Postal 45368. También pueden visitar la web: www.ahsduashdoa.cab