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miércoles, 16 de julio de 2008

Vuelos: el recuerdo latente en los discursos

Esta solicitada de la Sociedad Rural (hoy presidida por Luciano Miguens) fue publicada un año después del golpe del 76´, exactamente el 24 de marzo de 1977, felicitando a la Junta Militar por colaborar con la 'Reorganización Nacional'.


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Es de total conocimiento de todos, pero lo cuento para no bajar el pulgar de la mesa. El objetivo de la Sociedad Rural Argentina, publicado en su sitio oficial, es:

"La Sociedad Rural Argentina, fundada en 1866, es una Asociación Civil que tiene los siguientes fines: velar por el patrimonio agropecuario del país y fomentar su desarrollo tanto en sus riquezas naturales, como en las incorporadas por el esfuerzo de sus pobladores; promover el arraigo y la estabilidad del hombre en el campo y el mejoramiento de la vida rural en todos sus aspectos; coadyuvar al perfeccionamiento de las técnicas, los métodos y los procedimientos aplicables a las tareas rurales y al desarrollo y adelanto de las industrias complementarias y derivadas, y asumir la más eficaz defensa de los intereses agropecuarios".

No es coincidencia que sus entre sus socios fundadores figure el nombre de José Martínez de Hoz, padre de José Alfredo Martínez de Hoz, Ministro de Economía de la última Dictaura Militar, al mando del General Rafael Videla (hasta el nombre igual tenían).



Martínez de Hoz fue un funcionario que contribuyó con medidas económicas relevantes en el Proceso Militar. Su familia llegó a poseer más 2.500.000 hectáreas en la Patagonia, todas cedidas por Julio Argentino Roca depués de la Conquista del desierto. Siempre se vincularon con el poder en la Argentina.

Hoy, desde el Gobierno de Cristina llaman "golpistas" a
los integrantes del sectror rural. No voy a asentir con la cabeza, pero las familias de la Sociedad Rural estuvieron vinculadas con los militares del 76'. Que diga esto ahora no tiene nada de novedoso, pero cuando los comenzaron a acusar con este argumento, desde el campo batallaron diciendo que Néstor y Cristina fueron montoneros y que apoyaron las privatizaciones del Dr. Carlos Men... (perdón, pero no me gusta nombrarlo).

La guerra verbal llegó hasta el extremo, y parece que de alguna manera volvimos nuevamente a recordar la época más nefasta de nuestra historia.

sábado, 12 de julio de 2008

El reino vacío: pecar de ingenuos

Cuando me siento a escribir sobre la Argentina, se me pone la piel de gallina. Tenemos los recursos naturales, pero no los usamos; tenemos la capacidad inventiva, pero la desaprovechamos; tenemos riqueza cultural, pero pecamos de ignorantes; eramos respetados por el mundo entero, pero nos la creimos y terminamos siendo señalados por todos. Esto me hizo recordar un pequeño cuento que hace unos años escribí, cuando mi inventiva era muy precoz, y que refleja un futuro posible para nuestro país en el caso que sigamos errando el camino.

EL REINO VACÍO



La tierra que yacía en Ludovia era la más fértil de todos los reinos que integraban la meseta del Oeste, desconocida por muchos extranjeros y mercaderes que navegasen por los mares. Pero no la utilizaban para cultivar, ni para criar ganado. Sus aguas eran las más puras, sabrosas y dulces de los reinos, pero sus habitantes no la tomaban, ni navegaban por ellas; no pescaban, ni la utilizaban para la higiene.

Los intelectuales de Ludovia eran los más inteligentes que existían por esos lugares, sin embargo no pensaban, ni razonaban; no explicaban, ni enseñaban y no utilizaban sus conocimientos para ordenar e instruir a la sociedad. Los esclavos (como cualquiera de ellos lo hacía) no trabajaban para sus dueños, y los siervos no servían.

Los gobernantes eran los más capaces y ricos, sin embargo no ejercían su poder: ni legislaban, ni daban órdenes, solo hacían lo que todos: nada. Todos, completamente todos, tenían una posición en los escalafones de Ludovia, cada uno de los ciudadanos tenía una función, pero no la ejecutaban.

A pesar de todo, éste era uno de los lugares más ricos y mejor administrados de los reinos del Oeste. Tenía una simple distribución política y económica, con dos reyes a la cabeza, un consejo de 50 personas que influían, mejor dicho no intervenían, y un tanto más para la administración. Había nobles, campesinos, artesanos, ciudadanos libres; niños, ancianos, prostitutas, vagos, ladrones, usureros y hasta jugadores empedernidos. Contaban con una moneda, que no hace falta aclarar, no la utilizaban. No cabría la posibilidad de explicar cómo este lugar se mantenía firme con tantos desperfectos en su obrar. En realidad, la hay, y un poco tonta pero verdadera.

Al norte de Ludovia, un poco más lejos del sur, había un gran caserón, cubierto con oro y joyas relucientes, los marcos de las puertas y de las ventanas estaban forrados con diamantes preciosos del Asia Menor, por si acaso, muy difíciles de conseguir. Contaba con cuatro habitaciones con grandes dimensiones, tres salas de ocio y un solo baño. Una única persona residía allí, una de las más singulares de las que existían por el lugar. Era un hombre capaz, honesto y muy preparado para asociarse con las personas con las que trataba. Nadie conocía su origen, ni a que se dedicaba, solamente conocían su nombre: Jack Foluar.

Todos creían en él y lo agasajaban constantemente, esperaban que resolviera los problemas que nadie más podía solucionar y él respondía con creces. Pero solo se lo podía encontrar los últimos diez días de cada mes, el tiempo restante viajaba.

Jack abastecía completamente a toda la sociedad, la proveía de alimento, que no obtenía de sus tierras, ni de sus aguas; suministraba los materiales de construcción para las viviendas; las herramientas, las joyas, las bebidas y todo tipo de producto exótico que se encontrara.

Él era el único que brindaba su capacidad de trabajo en Ludovia. Jack no rendía cuentas a nadie de la forma en que conseguía todo. Nadie se preguntó jamás de donde salía todo lo que Jack les brindaba. Jack cumplía, Ludovia agradecía.



Cuando volvía de sus viajes, con su espada de madera (en tributo a la luna) era recibido por el pueblo con un gran festejo que duraba unas cuantas horas y que se encargaba de dejar ebrio a medio reino.

Un 20 de mayo Jack no regresó.

La gente comenzó a impacientarse y a desesperarse, no entendían el porqué, Jack nunca faltaba a sus obligaciones. El alimento empezaba a escasear; hasta que no quedó nada. Todos comenzaron a murmurar que quizás era tiempo de utilizar las tierras y las aguas, o morirían. Pero el lema de Ludovia: “jamás las tierras y las aguas se usarían, pues la perdición los alcanzaría”, fue más fuerte que el hambre y la desilusión. Así la gente, desnutrida y descompuesta, comenzó a morir, creyendo que tal vez, algún día, Jack volvería.

El reino de Ludovia desapareció de la vista de todos, y quedó vacío, totalmente vacío.

martes, 8 de julio de 2008

El próximo Watergate en Latinomérica

Dejemos de hablar un poco de las retenciones y miremos para atrás.

Lo que el mundo entero vio en el año 1974, podría verlo hoy, o mañana o dentro de unos meses, o hasta tal vez en años, en nuestro país: Argentina. No cabe duda que los casos de corrupción acontecidos en los últimos tiempos en el país han opacado de cierta manera la imagen del matrimonio Kirchner. La diferencia con el caso Watergate es que acá sólo son rumores y conjeturas.

Sin embargo, no hay que olvidarse que varios funcionarios oficialistas han dimitido ante sus puestos por estar implicados en casos de corrupción muy severos y otros siguen implicados.

Enumero algunos:
  1. Felisa Miceli, ex ministro de Economía, renunció por la bolsita de dinero en su despacho.
  2. Kirchner había echado al titular de ENARGAS por el caso Skanska.
  3. A Romina Picolotti, secretaria de Medio Ambiente, la acusaron de hacer negocios familiares dentro de la cartera.
  4. A Enrique Albistur, secretario de Medios de la Nación, lo acusan de beneficiar con pauta oficial por 10 millones de pesos a empresas que le pertenecen (ya había sido denunciado el año pasado por facilitar “ingresos” de periodistas a su secretaría).
  5. A varios cancilleres los acusaron de mantener una asociación ilícita para facilitar la importación de vehículos de lujo mediante franquicias diplomáticas irregulares.
  6. En 2005 la Asociación Argentina de Aeronavegantes denunció que unas 150 de las 855 personas que integraban LAFSA estaban vinculadas a funcionarios y sindicalistas y que los sueldos los pagaba el Estado.
ACLARO, ESTO NO ES UN INTENTO GOLPISTA

¿Qué tiene que ver con el caso Watergate?
Bajo el mando de Richard Nixon (trigésimo séptimo presidente de EEUU), en plena campaña presidencial, el 17 de junio de 1972, James W. McCord, Bernard L. Barker, Frank A. Sturgis, Eugenio R. Martínez y Virgilio R. González fueron detenidos por ingresar para tomar información secreta de los demócratas en el Comité Nacional del Partido, en el mismo complejo Watergate de Washington.

El fin era obtener pruebas para incriminar al gobierno de Nixon en casos de corrupción, a través de escuchas telefónicas realizadas por ellos mismos. Finalmente se vieron entrometidos una larga fila de funcionarios del propio presidente y, con poca fortuna, terminó siendo Nixon el principal artífice de toda la putrefacción del gobierno. Este caso conmovió al mundo entero. Los cinco infiltrados fueron acusados por conspirar e interceptar conversaciones ajenas y fueron llevados a prisión con condenas extensas.

Pero, todos en el entorno del presidente habían pensado que el problema había terminado con las detenciones. Los mayores dolores de cabeza de Nixon recién empezarían. El revuelo comenzó a tocar la esfera pública. Los medios estadounidenses y los de todo el mundo comenzaron a hablar sobre el tema, dejando muy mal parado al propio presidente. Estados Unidos se veía en la crisis política más profunda de su historia, ya que esto no sólo afectaría a la figura de Nixon, sino que el país (la máxima potencia junto con la URSS hasta los 90’) sería el payaso del mundo. Todos lo señalarían por su poca efectividad gubernamental y por su falta de compromiso con los valores fundados en su Independencia.

Durante los dos años siguientes a 1972, el mandato de Richard Nixon llegaría a su fin. El Comité de Investigación del Senado comenzó a citar a los funcionarios del gobierno implicados en la causa. Los rumores de que Nixon era parte de los casos de corrupción se hicieron cada vez más fuertes. El senador demócrata Sam Ervin dijo que por algo el presidente no dejaba que sus colaboradores declararan. Tras estos dichos, el mandatario hizo que expusieran sus testimonios. Así, 6 funcionarios dejaron sus puestos por la presión de los acusadores. Todo se vio por TV. El mundo entero vio lo que Nixon nuca quiso ver, lo que el “pueblo americano” nunca quiso ver. La situación más vergonzosa que nunca se hubieran imaginado. La corrupción era cuestión de los países en desarrollo, no de una superpotencia como lo era EEUU.



Poco a poco, en Nixon se iba desintegrando todo su poder al frente del país. Sus hombres más cercanos lo involucraron directamente con el caso, revelando las escuchas en el despacho del Comité. Todas las pruebas en contra del “jefe” no tardaron en confirmar las denuncias. Tras forcejeos previos, las grabaciones fueron entregadas al Tribunal de Apelaciones. A principios del año 1975, siete ex funcionarios fueron condenados por obstruir el proceso de la Justicia. Nixon, sin gloria y con mucha pena, fue culpado por "embarcarse personalmente o a través de sus subordinados o agentes en un rumbo de conducta o plan dirigido a retrasar, impedir y obstruir la investigación"(extraído del diario El mundo) sobre el caso Watergate. Finalmente, Nixon se declaró culpable. Perdió el apoyo de todo sus aliados y el 8 de agosto de 1975 dejó el cargo de presidente de los Estados Unidos. Echo lamentable, pero cierto.

Entonces, si esto ocurrió en el país más poderoso de la tierra, ¿alguien cree que no puede ocurrir en nuestro país, con todos los casos de corrupción que enumeré? ¿Si los negocios turbios salen a la luz, quién debe hacerse cargo y dar un paso al costado? Insisto, no es un intento golpista, yo voté a Néstor y posteriormente a Cristina, pero si algo de este tamaño sucede, no hay que dar vuelta la cabeza.